
Incendiandome los ojos, comprendí la crueldad de esas risas,
Esas risas de pequeños ángeles torturándome con tridentes al vapor
Desgarrándome la piel, arrancándome los ojos, vomitándome en la cara.
La vida se retuerce en mis intestinos, de placer, de lujuria, de sed,
Como la mosca se exita al beber de tu agua, de tus fluidos, de tus deshechos.
Te dispararé risas, te inyectaré canciones, te daré placer de que me veas sangrar
Haré que tu dinero se multiplique en tus manos, que te sientas un dios, emborrachándote con
mis piruetas, para que extingas el silencio con tus aplausos, para que mis huesos rotos te sirvan de trofeo, y pueda acercárme a ti, a violarte, a satisfacerme.
La vida se retuerce en mis intestinos, de placer, de lujuria, de sed,
Como la mosca se exita al beber de tu agua, de tus fluidos, de tus deshechos.
Se cae el telón sobre mis rodillas ensangrentadas, el show no terminará, se volverá a drogar para
levantarme sobre sus hombros, para besarme, para apuñalarme, para sanarme y luego lamerme
las entrañas, hasta que el telón suba de nuevo y se me vuelvan a incendiar los ojos.